Poesía

Caminando

Las calles solitarias,
el rumor dentro de las casas,
el grito ahogado de alguien,
las luces amarillentas
y los árboles oscuros
me acompañan,
alguien ríe
y el silencio se presenta.

Las hormigas duermen
y yo camino, sonámbulo
sobre los rieles.

El tren se aproxima
me despierta con sus luces,
con su bramido agónico
de bestia herida,
luego, letárgicamente,
se aleja.

La oscuridad vuelve
y también silencio

Pienso en la muerte
y me doy cuenta
de que le temo,
de que me hiela los huesos
no desde ahora,
desde siempre.

 

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