En esta habitación
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Estoy en la fría habitación

donde descansan,

sin disturbios,

los recuerdos

de los pasados días,

los que juntos construimos

y que están esparcidos,

uno a uno,

sobre la desordenada cama

tiritando bajo las sábanas,

temerosos del olvido

y deseosos de memoria.

 

Su fragancia aún está en el aire,

como un espectro,

como niebla etérea y flotante,

que se me pega a los huesos

y desaparece al instante,

como su figura en mis sueños

cuando termina la noche.

 

La memoria, mi memoria,

es una roca que se sedimenta

con el tránsito del tiempo,

una roca poblada de líquenes

que la manchan

y la hacen irrepetible,

son mi cúmulo de momentos

atrapados entre las sienes

sedimentados,

fragmentados,

olvidados,

tristes,

alejados de su natural espacio

que son las profundas pupilas

que ahora y para siempre

he comenzado a extrañar.

 

No hay más que buscar

fuera de estas paredes,

se acabaron los soles

y las lunas eternas

ya no hay más que nubes

ocultando miserias.

 

En esta fría habitación

que en mi memoria

está unida a su nombre,

mientras el frío

mis huesos carcome,

ya no hay nada

más que recuerdos

y el eco de su perfume.

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